Cómo crear un guión exitoso

No hay reglas o una fórmula mágica para lograr el guión perfecto. Existen diferentes tipos de guiones para diferentes tipos de películas. Sin embargo hay algunos caminos que pueden seguir aquellos que se acercan por primera vez a esta disciplina.

El guión es, verdaderamente, el 312421274c3f7c1a83c9f31e0a095448esqueleto del producto audiovisual final. Esto significa que el éxito de este producto depende completamente de la calidad del guión, y que nunca se puede trabajar demasiado en el texto. Es preciso tomarse todo el tiempo y el trabajo necesario para la construcción del guión, tanto del literario como del técnico, ya que, si el guión falla, la estructura completa de la película o serie planificada se desmorona.

Otra consideración importante es crear el guión en función de las posibilidades técnicas, logísticas, y de presupuesto, que la producción tendrá cuando se lleve a cabo. De nada sirve planificar escenas o locaciones que luego serán inaccesibles durante la filmación o la post-producción. Se pueden evitar enormes problemas y frustraciones si todos los posibles problemas de producción, desde el más pequeño objeto de utilería hasta la composición completa del elenco, son previstos y solucionados en esta etapa.

Un buen guión debe, además, mantener un buen equilibrio entre las intenciones artísticas y espíritu aventurero de la película o serie, y el posible éxito comercial o popularidad que pueda llegar a conseguir. Ya desde la creación del guión es muy importante encontrar el balance perfecto entre estas dos actitudes. Un guión demasiado vanguardista, o que no se adapte bien al gusto del momento, puede fracasar. Pero al mismo tiempo, un guión demasiado estándar o poco osado probablemente no pase nunca del cajón de los productores, ni consiga abrirse camino entre la gran cantidad de oferta que existe hoy en día en el mercado audiovisual.

En definitiva, si se quiere crear un guión exitoso, no sólo es importante saber utilizar las herramientas técnicas adecuadas, sino también tener claro el objetivo final desde el primer momento. Y saber, antes que nada, que en la calidad del texto está ya presente la calidad del producto final.